Avanza la industria de los autos eléctricos en Europa

Más vale tarde que nunca. Resulta paradójico que a pesar del indiscutible peso específico que tienen los fabricantes europeos en la industria global del automóvil aún no esté produciendo baterías en este continente ninguna compañía íntegramente europea. Pero, por fin, esta importantísima carencia del tejido productivo vinculado al coche eléctrico europeo está a punto de desvanecerse.

Northvolt, el primer fabricante de baterías para vehículos eléctricos íntegramente europeo, acaba de ponerse en marcha. Esta compañía fue fundada hace cuatro años por dos ingenieros que poco antes estaban trabajando en la fábrica que tiene Tesla en Fremont (California). Peter Carlsson, que es sueco, y Paolo Cerruti, italiano, compartían la visión de que Europa debía tener la capacidad de producir sus propias baterías. Y se pusieron manos a la obra.

Su iniciativa comenzó con buen pie. A principios de 2018, y solo unos meses después de su fundación, Northvolt recibió un préstamo de 52,5 millones de euros procedente del Banco de Inversiones y respaldado por una Europa demasiado acomodada que parecía empezar a ser consciente de que estaba dejando escapar un tren que no podía permitirse perder. En un escenario en el que los vehículos eléctricos están llamados a medio plazo a ejercer como el corazón de la industria del automóvil las baterías tienen una enorme importancia estratégica.

Con Tesla, Panasonic, CATL y LG Chem en el punto de mira

El proyecto de Carlsson y Cerruti no tardó en llamar la atención de Volkswagen, que vio en esta empresa emergente la oportunidad de liderar una iniciativa más amplia que promoviese la creación de un tejido industrial capaz de proporcionar a las marcas europeas sus propias baterías. Acababa de nacer la Unión Europea de Baterías, y veía la luz con un propósito muy claro: resolver a medio plazo la pérdida de competitividad de los vehículos eléctricos europeos.La batería acapara aproximadamente el 40% del coste de un coche eléctrico, y la necesidad de importar las celdas provoca que las marcas europeas pierdan competitividad

La batería acapara aproximadamente el 40% del coste de un coche eléctrico. Abaratarlo con el propósito de que muchas más personas puedan en el futuro hacerse con uno requiere necesariamente recortar drásticamente el precio de este componente, y la necesidad de importar las baterías de Asia hasta ahora ha colocado a los fabricantes europeos en una posición de clara desventaja frente a sus competidores.

Fuente: Xataka